Son una señal de primavera en la mesa, no dejes de probarlos estos días. Los franceses lo llaman “pois gourmand”, aludiendo a su agradable paladar, con sabor algo dulzón. De la misma familia y género que los guisantes, los tirabeques (Pisum arvensis), también conocidos como bisaltos, son cultivados por sus vainas más que por sus semillas, muy pequeñas. Lo ideal es que la cocción sea suave y breve, al vapor o con una fritura ligera, que queden crujientes o al dente, para incluirlos como guarnición, en ensaladas o menestras. Su temporada es corta y conviene consumirlos al momento, recién recogidos en el huerto, porque con el paso de los días se van secando y dejan de ser esas deliciosas primicias.
Al menos eso parece al ver la granja urbana más grande de Europa, que ha empezado su producción en La Haya. Está en un edificio que Phillips utilizaba desde la década de 1950 y que ha reconvertido su terraza de 1.200 m2 en un invernadero hidropónico y la planta sexta en una piscifactoría donde se crían 200 tilapias al mes (sí, un pescado polémico, a ver como los crían). Las dos plantas funcionan con un ciclo casi cerrado, las deyecciones de los peces son reutilizadas por las plantas como fertilizante y las plantas purifican el agua que vuelve a los peces. Así esperan producir unas 50 tonelas de verduras al año, que sólo tendran que recorrer unos cientos de metros hasta los hogares, restaurantes o comedores colectivos donde serán consumidos. Se acabarón los camiones recorriendo miles de kilómetros para poner unos tomates en un supermercado de Holanda. Si tienes espíritu emprendedor curiosea aquí el proyecto y la empesa suiza Urban Farmers que ganó el concurso para la reutilización del edificio.
Proyectos como este se van multiplicando en los últimos años, ya comentamos aquí la huerta bajo las calles de Londres, en un antiguo refugio antiaéreo. Algunos expertos ya dicen que los huertos y las granjas urbanas serán en pocos años tan normales como son hoy los parques y los jardines en las ciudades.
Hoy estaremos en la presentación, la película se estrena en cines, en España, el próximo viernes 29 de abril. Es una road movie en busca de prácticas reales que ya se están llevando a cabo en todo el mundo, ejemplos de los cambios necesarios para reducir el cambio climático. Mejor verlo que contarlo, aquí el trailer en español:
En conclusión, viene a proponer cinco cambios que podemos llevar a cabo en diferentes niveles:
De forma individual:
Comer alimentos de agricultura ecológica (¡sí!) y comer poca carne (o nada).
Optar por un proveedor de electricidad de origen renovable.
Transformar el barrio, el pueblo o la ciudad en una huerta (¡sí!)
Crear una cooperativa ciudadana de producción de energía renovable.
Crear una moneda alternativa (local, de empresa, de tiempo).
Crear una escuela alternativa.
Presentarse a las elecciones y retomar el poder.
A nivel político:
Reorientar las subvenciones agrícolas para permitir la conversión hacia la agricultura biológica, la agroecología, la permacultura… (¡sí!)
Dar un vuelco a la fiscalidad del trabajo hacia el carbono.
Liberar la creación de moneda.
Crear una cámara parlamentaria (¿y si reformamos el Senado?), donde los representantes serían ciudadanos escogidos al azar.
Integrar el estudio de la pedagogía y la formación «in situ» en el currículum de los profesores.
Es para felicitar a Cyril Dion y Mélanie Laurent, que se embarcaron en la aventura de realizar este documental sin que las productoras y televisiones convencionales les hiciesen mucho caso, hasta que tuvieron un gran éxito con su campaña de crowdfunding:
Siguiendo con el tema de los jardines cerrados, maravilla este jardín de los placeres, con árboles, flores, música, vinos, viandas y amores, además de la fuente central en la que al bañarte obtienes la eterna juventud. Por favor, si tenéis entrada a un jardín así, ¡procuradme una invitación!
La miniatura es parte de un códice anónimo del Siglo XV conservado en la Biblioteca Estense en Módena, Italia, que pasó a ser conocido con el título “De Sphaera estense”, un compendio astronómico y astrológico en el que sobre todo llaman la atención las ilustraciones con interpretaciones astrológicas de los planetas. Este jardín aparece en las páginas dedicadas a Venus, una joven coronada de flores, con un espejo y una flor en sus manos. El espejo puede interpretarse como símbolo de la importancia de la propia belleza, pero al mismo tiempo alude a la capacidad del ser humano para producir objetos hermosos. Por otra parte la flor alude a la belleza como manifestación natural. De este modo, Venus se vincula al mismo tiempo con la belleza producida por la actividad humana y con la belleza presente en la naturaleza, expresadas perfectamente en la sensualidad, placer y disfrute que observamos en este jardín.
Fascinados hoy con este cuadro de un pintor anónimo del siglo XV, a quien se llama Meister des Paradiesgärtleins: Maestro del Paraíso de Fráncfort o Maestro del Jardín del Paraíso. El cuadro representa el tema del hortus conclusus, aquí simbolizando la virginidad de María, aunque en general es el jardín de pequeñas dimensiones de los conventos y monasterios medievales, donde se cultivaban plantas medicinales y alimentarias. Al contrario de lo que era usual en las representaciones de la época, María no es el centro de la pintura, sino que permanece en la esquina superior izquierda, leyendo un libro. Esta acompañada de Santa Dorotea, cogiendo cerezas detrás; Santa Bárbara coge agua de un pozo; Santa Catalina, que sostiene un salterio, en el que Jesús Niño pulsa las cuerdas. A los pies de San Jorge hay un milano muerto y a los del arcángel Miguel un pequeño demonio negro. En un tronco se apoya San Osvaldo.
Este cuadro es una de las primeras pinturas en la que las plantas se representan de manera realista, la mayoría símbolos marianos (aguileña, verónica, Fragaria, Alchemilla, Bellis perennis, alhelí del campo, hierba doncella, trébol, lirios, leucojum vernum, Convallaria majalis, malva, margarita, dianthus, Paeonia officinalis, rosa, hierba centella, iris, mostaza, ortiga roja, violeta, plantago, crisantemo, aster, Hypericum, Matthiola).
La manía de abuelo (eso de guardar las semillas de aquel melón de invierno que salió tan bueno) y el intercambio de semillas con vecinos y familiares, quizá continúan siendo las mejores soluciones para proveerse de buenas semillas. Más todavía si quieres variedades locales y plantas adaptadas a tu tipo de tierra y clima (las semillas “hacen memoria” generación tras generación y si seleccionas las de las plantas más sanas y sabrosas empezarás el cultivo con los mejores augurios). Aquí un buen libro para aprender sobre esto: El placer de obtener tus propias semillas.
También podemos participar en alguna de las muchas redes de intercambio de semillas que se van creando y que organizan diversos eventos a lo largo del año. Mirad los contactos locales de Red estatal de Semillas “Resembrando e Intercambiando”.
Los recientes cambios en la legislación europea sobre semillas están siendo muy polémicos, porque amenazan en dejar ese mercado en manos de las grandes empresas. Algunas marcas holandesas con sede en España, como Bejo o Vitalis, dominan en mercado europeo de semillas ecológicas para profesionales. Sin embargo, varias campañas están exigiendo, entre otras cosas, que la nueva legislación respete el derecho de los agricultores para utilizar, intercambiar y vender sus propias semillas. Los agricultores que hacen venta directa de semillas como complemento de su actividad deben estar exentos de las mismas exigencias que el resto de operadores. Las microempresas artesanales que producen y comercializan semillas de variedades locales necesitan reglas adaptadas a su actividad, completamente diferente a la que realizan las grandes empresas de semillas de producciones deslocalizadas y distribución kilométrica. Puedes seguir el tema aquí.
Lo cierto es que la demanda de semillas ecológicas certificadas y de buena calidad se ha disparado debido a la extensión de los cultivos ecológicos en España y al creciente interés por los huertos urbanos, con cultivo en mesas, en macetas, en terrazas y ventanas. Lo más cómodo para hortelanos no profesionales, sin tiempo o sin contactos personales, acaba siendo comprar plantel o sobres de semillas ecológicas, aunque esto no es tarea fácil sin un poco de investigación sobre tiendas o mercados ecológicos en tu ciudad. Al final la solución acaba siendo un pedido a través de internet, incluyendo todas las variedades que vayamos a necesitar durante la temporada (los gastos de envío acaban sumando).
Aquí mostramos, por orden alfabético, algunas de las marcas de semillas ecológicas que se encuentran en España y algunas tiendas online o físicas que las ofrecen. Estamos recopilando información detallada sobre el origen y las características de las semillas que comercializa cada marca (agradeceremos también experiencias y comentarios de los usuarios):
Tiendas online que ofrece semillas ecológicas HA: Ecopasión y Cocopot
INTERSEMILLAS
Otro catálogo que ofrece una una sección de Hortícolas ECO.
Una tienda online donde encuentras semillas ecológicas Intersemillas: Cocopot .
LES REFARDES
Hacen una excelente tarea en la recuperación de variedades locales de Catalunya. En su web puedes descargar su amplio catálogo, comprar online y buscar tu punto de venta más cercano. Verduras de fruto, verduras de hoja, verduras de tierra, flores y condimentos, semillas para germinados y abonos verdes. Tienen su propia tienda online.
MADRE TIERRA
Quico Barranco lleva más de veinticinco años trabajando en la difusión de aspectos relacionados con la horticultura y la jardinería ecológicas. Su marca de semillas, Madre Tierra, continúa creciendo orgánicamente. Tienen su propia tienda online.
MASCARELL
En su catálogo tienen una sección de semillas ecológicas.
Una tienda online donde encuentras semillas ecológicas Mascarell: Semillas Madrid (también en tienda física en Madrid. La Casa de la Miel. Calle Atocha, 95)
ROCALBA
En su catálogo ha incluido una sección de semillas ecologicas.
Fanáticos de las semillas “libres de derechos y reproducibles (no híbridos F1 o OGM)”. Es seguramente el catálogo más amplio de semillas para el huerto biológico (848 páginas, 1.300 fotos, más de 600 variedades de tomates, 400 de pimientos y así todo, merece la compra por sí mismo). Su web está en francés, pero venden a todo el mundo. Para algunos sus precios resultan caros, pero su tarea es impagable y a veces son el único recurso para conseguir variedades únicas (¡que puedes reproducir!)
Lo dicho, esperamos ampliar esta información y contamos con vuestros comentarios.
Solo cambia una H por una M. H de hoy, M de mañana, en un ciclo inevitable de vida-muerte que se reproduce constantemente en el huerto y que viene muy a cuento el 1 de noviembre, día de difuntos. Si visitáis un cementerio estos días, prestad atención también a las plantas del recinto y a su representación en muchas lápidas, cargadas de simbolismo. Por ejemplo, la espiga, que significa esperanza, fuerza latente no manifestada, resurrección, vuelta al origen, eucaristía, abundancia. En la teología cristiana, el grano de trigo, como el ser humano, parece destinado a germinar en un oscuro fondo para abrir con su esfuerzo en la vida el camino hacia la luz. Cuando la antigua envoltura de la semilla se rompe desde dentro -simbólicamente una muerte-, ésta representa una nueva vida, la resurrección.
Sobre estos temas investigué bastante hace unos meses, cuando en uno de esos cultivos de supervivencia tuve que escribir y pensar la exposición El simbolismo en las lápidas, encargo de una empresa del sector funerario, estas semana exibiéndose en Girona y las dos próximas en Sevilla, así dando vueltas en los siguientes meses por tanatorios y cementerios de toda España. Ha acabado siendo muy interesante, descubriendo el significado de más de 130 símbolos funerarios, entre ellos muchos vegetales. Lo he pasado en grande con un librito escrito en 1885, Principios de botánica funeraria, de Celestino Barallat i Falguera, erudito catalán, abogado, escritor y traductor de Homero, Horacio, Wagner y Lord Lytton. También he rebuscando el significado funerario en las plantas que aparecen en clásicos diccionarios de símbolos, como los de Eduardo Cirlot, Hans Biedermann o Jean Chevalier.
El uso de flores en los rituales fúnebres es casi universal aunque el significado de cada especie presenta variantes en diferentes culturas. En Occidente el uso de las flores era ya fundamental en el mundo funerario romano, para quienes la vegetación era símbolo de inmortalidad por su constante morir y renacer. Las ofrendas vegetales que hacían a los muertos a lo largo del año, les condujeron a crear un hábitat ajardinado para sus tumbas. Se han encontrado inscripciones sepulcrales que ruegan a familiares, amigos e incluso a caminantes que “esparzan flores sobre la tumba”, otras manifiestan el deseo de que “no falten flores sobre la tierra que cubre sus restos”. Además de las fiestas fúnebres llamadas Lemurias, y además de las Ferales y Caristias, en las antigua Roma se celebraban en verano las que llevaban el nombre de Rosalias, en las cuales se esparcían rosas sobre las tumbas de los que fueron sus parientes o amigos. La diosa funeraria Hécate se presentaba coronada de rosas y en las iniciaciones era la rosa el emblema de la muerte y del silencio.
Aquí hago un resumen, a modo de una breve guía de campo para una visita botánica al cementerio, empezando las plantas más evidentes:
Ciprés Eje hacia el cielo, señalando la luz en contraposición a la oscuridad de las tumbas. Color verde perenne como la vida en el más allá. Su longevidad, de hasta 1.300 años, también alude a la eternidad. La rama de ciprés era señal de luto en las casas ya en los tiempos de Plinio.
Palmera El más elevado símbolo de renovación de la savia, no en vano su género vegetal se llama Phoenix, de Fenicia y Fénix, como el ave que en el mito resurge de sus cenizas. La palmera, que puede durar doscientos o trescientos años, aúna para los árabes la simbólica de la renovación con el sentido de permanencia. Entre los cristianos significa el sacrificio y la victoria sobre la muerte, la resurrección, tal como se utiliza en la festividad de Domingo de Ramos. También es la palma de la victoria, que se entregaba a aurigas y gladiadores vencedores, convertida en la señal de los mártires cristianos que han vencido con el derramamiento de su sangre y por eso se les concede el premio eterno.
Césped El eterno verde del Paraíso.
Hiedra El cariño avasallado y humildoso, la fidelidad, la memoria y la amistad imperecedera. Cubriendo las losas de las tumbas, trepando por los enverjados, abrazándose a las rocas contiguas, denota el estrecho abrazo que la vida y la muerte se dan en el cementerio.
Aquí el simbolismo de otros árboles y flores, por orden alfabético:
Acacia Las Sagrada Escrituras cuentan cómo esta planta era tenida por madera sagrada por los hebreos, por su incorruptibilidad. Para los masones representa la inmortalidad del espíritu, la inocencia y es símbolo de iniciación, con significado oculto o hermético presente en muchas culturas (en los misterios del antiguo Egipto, el loto o el brezo; en los de Atys, el almendro; en los de Venus, el mirto; entre los Druidas, el muérdago; entre los cristianos, la palma).
Amapola Simboliza el sueño eterno y la fragilidad de la vida, por la incosistencia de sus pétalos. Se ha utilizado en tumbas de niños recién nacidos o de corta edad.
Asfodelo Las regiones infernales en La Odisea tienen por campo principal una vasta pradera de asfodelo, motivo recurrente en el arte griego (Dioniso, Perséfone, Semele, Artemisa), utilizado como ofrenda ante las tumbas por ser considerado un contraveneno muy poderoso y, por consiguiente, garantía de inmortalidad.
Azucena Belleza. También representan matrimonio y fidelidad
Encina La fuerza relacionada con la permanencia de la vida y con la robustez de la fe. En el cementerio debe usarse en ejemplares aislados, para destacar su aspecto solemne aunque no alude directamente a la idea de muerte o de descanso en ultratumba.
Espiga Esperanza, resurrección, vuelta al origen, eucaristía. La semilla es el símbolo de las fuerzas latentes, no manifestadas, de la esperanza y la abundancia. El grano de trigo, como el ser humano, parecen destinados a germinar en un oscuro fondo para abrir con su esfuerzo en la vida el camino hacia la luz. En la teología cristiana, a imagen de Cristo, cuando la antigua envoltura de la semilla se rompe desde dentro -simbólicamente una muerte-, ésta representa una nueva vida, la resurrección.
Flor de la pasión Simboliza la pasión de Cristo.
Flor de loto Símbolo de budismo. Utilizado antiguamente en la cultura del Antiguo Egipto y en el hinduismo. Representa pureza, creación, resurrección, evolución.
Flores o ramas rotas La pérdida de una vida a una edad temprana, la flor ha florecido, pero se ha roto antes de tiempo, quedando menguante. Usualmente utilizado en lapidas de jóvenes.
Guirnaldas Victoria sobre la muerte y remembranza.
Helechos Humildad, soledad y sinceridad.
Hisopo Emblema de la humildad y la modestia.
Iris De la misma manera que Hermes era el conductor de las almas masculinas en su viaje al otro mundo, la ninfa Iris era la encargada de guiar en semejante viaje las almas de las mujeres.
Laurel Victoria, fama. Por recordar la brillante gloria juvenil y el triunfo mundano su uso queda limitado a coronas.
Lirio Pureza, resurrección o la virgen. También puede representar, como otras flores lo hacen, la pérdida de una vida a una edad temprana. Como se muestra, la flor ha florecido, pero se ha roto antes de tiempo quedando menguante, esto simboliza el hecho de que la propia vida se vio truncada.
Maíz Renacimiento, fertilidad.
Manzanas Representan salvación, en ocasiones pecado.
Margaritas Inocencia. Utilizado mucho en las lápidas de niños.
Musgo Simbólica de la humildad, del mundo de lo pequeño, que en botánica funeraria tiene tanta importancia como el mundo de lo grandioso y lo severo. Para los cristianos recuerda que debe sacrificarse todo lo que pueda conducir el espíritu al orgullo.
Olivo Sus ramas simbolizan el perdón y la paz.
Olmo Árbol de Morfeo en la literatura clásica, el sueño eterno. Adecuado para cementerios porque no produce fruto (en general se evitan las especies vegetales que producen fruto en la tierra del cementerio), por su longevidad y por la facilidad con que se multiplican.
Roble En lápidas su hoja simboliza la fuerza de la fe. Como árbol debe usarse en ejemplares aislados, para destacar su aspecto solemne aunque no alude directamente a la idea de muerte o de descanso en ultratumba.
Rosa La rosa en el Campo Santo, significa el amor supremo, el amor trascendental, el amor religioso. Los simbolistas cristianos admiten este significado de la rosa y la llaman amor de la sabiduría divina cuando tiene matiz encarnado, amor de la pureza divina cuando es blanca. También se utiliza con frecuencia para adornar las tumbas de los niños, pero aquí se representa como un capullo de rosa que aun no se ha abierto o con un tallo roto.
Sábila Inmortalidad, vida eterna.
Sauce Melancolía. Representa el dolor, la tristeza y el luto de los vivos en el recuerdo de los difuntos, por sus ramas encorvadas bajo su propio peso.
Siempreviva Los simbolistas cristianos han dado al color amarillo de esta flor el significado de “luz del crepúsculo vespertino, revelación, anuncio de gloria celeste”, uniendo de ese modo un sentido religioso a la simbólica del recuerdo. Por otra parte, la permanencia de sus florecillas secas es por sí misma un emblema de la vida eterna.
Tulipán La caridad o una declaración de amor al ser querido.
Vid La vida eterna es simbolizada por la fuerza nutritiva de los jugos de la vid. La simbólica de la vid está relacionada también con los más solemnes misterios de la religión católica, en la eucaristía. Puede emplearse como ornamento esculpido en tumbas, y acaso alguna vez, al natural en las inmediaciones de una capilla funeraria.
Violeta Emblema de la humildad y la modestia. Su color menos terrible para el ánimo que el color negro, ha servido para significar el luto religioso en muchas culturas.
Y, para acabar, otros símbolos agrícolas que a veces se encuentran en lápidas y mausoleos:
Arado Simboliza la cosecha, la cosecha de la vida.
Cuerno de la abundancia Una vida abundante y fructífera. También es un símbolo de la mies, que a su vez simboliza el fin de la vida.
Tronco de árbol La fuerza de la vida, la familia. Si el árbol tiene ramas cortadas, representa que la persona no tuvo una larga vida. Fue el símbolo más utilizado en lápidas de leñadores y carpinteros.
René Redzepi es el jefe de cocina y copropietario del restaurante Noma de Copenhague, que tiene dos estrellas Michelín y en 2010, 2011, 2012 y 2014 ha sido considerado por el jurado de la revista Restaurant Magazine el mejor restaurante del mundo. En este vídeo explica su historia, su filosofía y su próximo traslado a la zona de Christiania, ese barrio-estado parcialmente autogobernado que recordamos de los tiempos hippies. Allí cocinarán con los productos del lugar y de sus tres estaciones, por lo que en los meses de abril a septiembre será un restaurante vegetariano, mayormente con los productos de su propio huerto. Será a partir de diciembre de 2017, ya veis por donde va el tema de la buena comida…
Josan y los cuates habían hablado bien de la novela El marciano, de Andy Weir (originalmente autopublicada por su autor, toma ya). Y hace unos días Aina S. Erice (¡gracias por la recomendación!) nos decía que tenía cita en el cine el día 16 de octubre, cuando se estrena en España la película de Ridley Scott, que originalmente se llama The Martian, pero ha acabado con el título de Marte (¿por qué ese cambio?).
Sin hacer un spoiler ni querer provocar envidia, os comunicamos que ayer domingo vimos la película en pantalla grande y a todo volumen (aunque no en la sesión 3D), alguna ventaja hay que sacar de estos meses británicos (que de todos modos están siendo hortelanamente muy provechosos).
Mark Watney (Matt Damon) es un botánico que queda colgado en Marte y parece seguro que será el primer hombre en morir allí. Pero aprovecha sus conocimientos para plantar un patatal y, sobre todo, intentar comunicarse con la Tierra (que esta solo a 225 millones de kilómetros, dicen los créditos) para salir de allí (menos mal que todavía quedan colegas). Es una de aventuras de ciencia ficción, sin más, mejor dejar el espíritu crítico en casa e ir simplemente a pasarlo bien o a pasar miedo, que cosas que chirrían en esa película hay muchas (además de la metalistería espacial y algunos temas musicales). A quien vaya con ilusiones vegetófilas solo adelantamos que sí, que hay algunos planos sobre el tema, pero que la cosa va más sobre destornillador automático, reparaciones con cinta americana y regateo de burócratas. Aunque, con todo, cuando sales del cine, una planta en una grieta del asfalto te parece aún más bella.
Curioso revuelo el que está provocando la película en #iamabotanist
Es cierto que las verduras y frutas que recoges de tu huerto, o las silvestres, suelen ser algo más amargas que las del supermercado… Eso no es necesariamente malo, por más que para los paladares menos sofisticados –sobre todo los infantiles o infantilizados– el sabor amargo tenga connotaciones negativas, como si ese alimento tuviese algo repugante o dañino. De hecho, el ser humano posee en la lengua hasta veinticinco receptores del gusto amargo. Tanta sensibilidad se desarrolló por mera supervivencia, para detectar toxinas en plantas y alimentos, de ahí que cuando esas papilas gustativas detectan algo raro, despiertan la atención y quizá la reacción automática de escupir el alimento. Solo los paladares más sofisticados saben utilizar esos detectores complejos de sustancias venenosas para disfrutar de uno de los sabores más complejos, el amargo. En Occidente junto a ese sabor se diferencian otros tres: el dulce, el ácido y el salado; el Ayurveda de la India suma a éstos, el picante y el acre o astrigente; y, claro, es necesario señalar los últimos sabores cuyas papilas gustativas han sido descubiertas por la ciencia: el umami y el adiposo… (aquí se complican más las discusiones entre gastrónomos).
Lo que decía el titular: estos meses se habla mucho del sabor amargo. Quizá tenga que ver con la campaña -justificadísima- para reducir el azúcar de los alimentos y bebidas industriales, ya en niveles muy peligrosos para la salud pública. Pero cuando la revista New Scientist dedica su portada a un artículo sobre cómo la industria alimentaria va eliminando el amargo de las frutas y verduras, es que algo pasa. Estos alimentos amargos, como la alcahofa, la achicoria, los berros, el cardo mariano, las endivias, el ruibarbo, el limón o el pomelo, ya representan menos del 5% de la dieta en EE.UU. El chocolate y la cerveza se han ido dulcificando con los años, quizá por eso resurge la moda del chocolate puro, como el de Taza Chocolate, o las bitter artesanas, dejando que se note el amargo del lúpulo.
Los científicos están cada vez más preocupados, porque desterrar lo amargo de nuestra dieta afecta a nuestra salud, incluso de maneras que todavía no conocemos plenamente. Tradicionalmente se sabe que los amargos estimulan el apetito (muchas bebidas aperitivas se elaboran a partir de plantas amargas), actuando sobre el hipotálamo y aumentando los movimientos y secreciones estomacales. También evitan las digestiones pesadas y estimulan el funcionamiento del hígado, ayudan a regular el peso, tonifican el organismo y, se está investigando, quizá afectan a la fertilidad. Pero científicos como Robert Margolskee, investigador de los receptores que detectan las moléculas del dulce, amargo y salado, están descubriendo que estos detectores existen también en el tracto gastrointestinal y en otros órganos en todo el cuerpo… Parece ser que estos receptores “extraorales” están implicados cada vez más en la regulación de la digestión, la nutrición, el metabolismo y la liberación de hormonas.
Por otro lado es curioso el interés que ha despertado el último libro de la premiada escritora gastronómica Jennifer McLagan, Bitter: A Taste of the World’s Most Dangerous Flavor (algo así, como “Amargo: una degustación del sabor más peligroso del mundo”), con cantidad de historias y recetas para apreciar este sabor con nuestras papilas receptoras de ancestrales venenos. Además de probar algunas de sus recetas, para bien de nuestra salud y papilas gustativas, dejaremos que el huerto se asilvestre un poco, tomaremos pomelo para desayunar, recogeremos frutos del bosque, pondremos diente de león o escarola en las ensaladas, volveremos a cultivar pack-choi, nos comeremos las raciones que toquen de pastel de ruibarbo (uugghhh), le daremos al chocolate 75% puro, y tomaremos Fernet Branca con los amigos argentinos. ¡A vuestra salud!